Si decidiste avanzar, no negocies contigo.
- 26 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas
Tomar una decisión importante no es lo más difícil.
Lo difícil es sostenerla cuando aparecen las dudas.
Das el paso.
Te posicionas.
Te mueves.
Y al poco tiempo,
la mente empieza a negociar:
“Quizá fue apresurado.”
“Quizá exageré.”
“Quizá debería volver.”
No es falta de capacidad.
Es el sistema buscando volver a lo conocido.
El cerebro prefiere lo familiar,
aunque no sea lo mejor.
Ahí es donde empieza el verdadero entrenamiento mental.
Porque avanzar no es emoción.
Es repetición.
Es criterio.
Es sostener la dirección cuando baja la adrenalina.
La mayoría no retrocede por miedo al fracaso.
Retrocede por incomodidad.
Y la incomodidad es parte del crecimiento,
no una señal de error.
Si decidiste salir,
no romantices el lugar del que te fuiste.
Si decidiste avanzar,
no negocies contigo en cada duda.
Las decisiones importantes no se evalúan en el primer temblor.
Se sostienen.
Sesiones individuales online.
Para personas que necesitan firmeza cuando la mente quiere retroceder.








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