top of page

Decidir cómo cerrar, también es alto rendimiento.

  • 6 ago 2024
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: hace 4 horas

Hay decisiones que no admiten pausa.


No porque no podamos pensar.

Sino porque el contexto aprieta.


Cuando una relación termina —personal, profesional, deportiva—

no solo se rompe un vínculo.

Se activa presión interna.


Orgullo.

Ego.

Frustración.

Herida.


Bajo presión es fácil reaccionar.

Lo difícil es decidir.


Decidir no destruir lo que fue.

Decidir no negar lo aprendido.

Decidir no convertir el enojo en identidad.


El árbol que un día te dio sombra no deja de haber sido árbol porque hoy ya no esté.


Las personas que fueron sostén, impulso o aprendizaje no pierden valor porque el vínculo cambie.


El verdadero entrenamiento mental aparece ahí:

en cómo eliges cerrar.


En cómo administras lo que sientes.

En cómo sostienes criterio cuando lo emocional empuja.

En cómo separas orgullo de dignidad.


Cerrar bien no es romanticismo.

Es fortaleza.


Porque quien sabe integrar su pasado,

toma mejores decisiones en el presente.


Y bajo presión,

eso lo cambia todo.


 
 
 

Comentarios


Recibe todas
las entradas.

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Chat
bottom of page