La obsesión por “ser alguien” te distrae de ser tú.
- 26 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas
Hay una trampa silenciosa:
la necesidad constante de convertirte en “alguien”.
Más reconocido.
Más validado.
Más admirado.
Más visto.
Y sin darte cuenta,
empiezas a construirte desde afuera hacia adentro.
Esperando aprobación.
Midiéndote con estándares ajenos.
Buscando una versión que impresione.
Pero cuanto más te obsesionas con “ser alguien”,
más te alejas de quién eres cuando nadie mira.
El alto rendimiento mental no empieza en el reconocimiento.
Empieza en la identidad.
Cuando dejas de competir por validación,
empiezas a decidir con criterio.
Cuando ya no necesitas aplauso,
necesitas coherencia.
La presión externa no desaparece.
Pero deja de dirigir tu rumbo.
No tienes que convertirte en alguien.
Tienes que dejar de negociar quién eres.
Y eso,
bajo presión,
marca la diferencia.
Sesiones individuales online.
Para personas que quieren dejar de actuar para gustar y empezar a decidir con identidad.








Comentarios