Paciencia no es padecer. (Y bajo presión se nota la diferencia)
- 27 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas
La paciencia suele aplaudirse.
Ser paciente.
Esperar.
Soportar.
Callar.
Pero pocas veces se habla del límite.
Porque paciencia viene de patiens:
el que padece.
El que soporta.
Y ahí empieza la línea fina.
Hay una diferencia enorme entre tener criterio
y tragarte lo que te incomoda.
Entre elegir el momento adecuado
y postergar lo inevitable.
Entre esperar con intención
y aguantar por miedo.
Bajo presión,
muchas personas confunden templanza con resignación.
Se dicen:
“Estoy siendo madura.”
“Estoy siendo prudente.”
“Estoy siendo profesional.”
Pero por dentro,
están acumulando ruido.
La paciencia sana te da claridad.
La paciencia mal entendida te erosiona.
Saber decidir cuándo sostener
y cuándo marcar límite
es entrenamiento mental.
No todo conflicto merece explosión.
Pero tampoco todo merece silencio.
El alto rendimiento emocional no es aguantar más.
Es saber cuándo hablar.
Cuándo actuar.
Cuándo mover la mesa.
Y hacerlo sin perder el eje.
Sesiones individuales online.
Para personas que necesitan distinguir entre templanza y autoabandono.








Comentarios